Después de tres décadas de expedientes cajoneados, la Municipalidad de Salta por fin puso manos a la obra. Se demolió una construcción en ruinas en el Pasaje Tineo que, además de ser un peligro inminente de derrumbe sobre el canal pluvial, funcionaba como un aguantadero que tenía a maltraer a todo el barrio.
Los vecinos vivieron años de pesadilla: olores nauseabundos, inseguridad constante y el riesgo permanente de que la casa se viniera abajo sobre el desagote, causando una inundación grave en la zona de Plaza Evita. La demolición marca un antes y un después para la seguridad y el valor de las propiedades del sector.
Ahora, el plan es avanzar con obras de paisajismo y recuperación del espacio público. La gestión municipal finalmente cumplió con un reclamo histórico y le devolvió la tranquilidad a los vecinos de la zona.



