Dos adolescentes salieron a caminar por las montañas de La Caldera y nunca regresaron. Desde ese momento se activó un amplio operativo que, hasta ahora, no logra dar con su paradero. La comunidad sigue minuto a minuto la evolución del caso, mientras las familias atraviesan horas de incertidumbre.
La última información señala que, tras recorrer parte del camino acompañados por un vecino de la zona, los jóvenes decidieron descender por su cuenta. En ese punto se perdió su rastro. El terreno agreste, con quebradas, ríos y senderos que se bifurcan, vuelve más compleja la búsqueda.
Operativo en marcha
Bomberos voluntarios, efectivos policiales, caballería y vecinos se encuentran desplegados en distintos sectores de la serranía. El rastrillaje se hace a pie, a caballo y en móviles, con foco en los senderos y cursos de agua que podrían haber tomado los adolescentes.
Hasta el momento no hubo hallazgos concretos. El operativo se mantiene activo y no se descarta ampliar la zona de cobertura si persiste la falta de resultados. Autoridades remarcan que cada hora es clave para dar con ellos en condiciones seguras.
El peso de la espera
En el pueblo, la tensión crece. Las familias permanecen a la espera de noticias y los vecinos colaboran de distintas maneras: algunos se suman a los recorridos, otros aportan recursos básicos para sostener a los equipos de búsqueda.
La incertidumbre es total. Entre la esperanza de un hallazgo positivo y el temor a un desenlace adverso, la comunidad se aferra a la expectativa de que en las próximas horas pueda aparecer una señal concreta que permita resolver el misterio de La Caldera.



