La tarde parecía una más en los caminos rurales de Rosario de Lerma, hasta que un auto con la suspensión trasera vencida llamó la atención de la Policía Rural. Lo que parecía un simple vehículo “cargado de más” terminó revelando algo mucho más serio: carne vacuna recién faenada, sin documentación, sin cadena de frío y sin ningún tipo de respaldo sanitario.
El acompañante, todavía con manchas de sangre en la ropa, no tuvo mucho que explicar cuando se abrió el baúl. Allí, entre cortes improvisados y un cuero todavía húmedo, quedó expuesta una faena clandestina que, según los efectivos, habría ocurrido pocas horas antes. Todo fue secuestrado en el acto: la carne, el vehículo y hasta los elementos utilizados en el traslado.
La fiscalía de Rosario de Lerma, encabezada por Daniel Alejandro Escalante, imputó al hombre de unos 50 años por infringir normas sanitarias y de transporte animal. El caso se suma a una lista de episodios similares que vienen repitiéndose en la zona.
Una vez más, queda en evidencia que la faena ilegal sigue circulando sin demasiadas barreras. Los operativos la detienen de vez en cuando… pero la carne clandestina, al parecer, sigue encontrando camino.



