La obra del bypass vial avanza con paso firme entre la Ruta Nacional 51 y la Ruta Provincial 36, y se sostiene gracias al trabajo conjunto entre la Dirección de Vialidad de Salta y Recursos Energéticos y Mineros de Salta (REMSa).
En esta primera etapa, de unos seis kilómetros, se están ejecutando tareas clave: liberación de traza, ensanchamiento de la calzada, construcción de alcantarillas y otro tipo de obras de arte vial. La iniciativa se orienta a mejorar la seguridad vial y dinamizar el tránsito pesado —un paso necesario para evitar que los camiones crucen por el centro del pueblo.
La verdadera potencialidad de esta traza va más allá del tránsito: del lado local, consolida su rol como corredor productivo —especialmente para el sector minero— y abre oportunidades concretas para el desarrollo de la comunidad del Valle de Lerma y la Puna. En definitiva, es una infraestructura que permite pensar en crecimiento, trabajo e inclusión.
Aun así, valdría que en esta segunda etapa —que conectará hasta la RP 24 y duplicará la extensión total— se intensifiquen los controles de calidad, el involucramiento vecinal y la transparencia. Si bien el avance se ve en el terreno, apostar a una gestión clara y participativa convertirá esta obra en un verdadero logro tangible para todos.



