La madrugada en Rosario de Lerma estuvo a nada de transformarse en tragedia. En plena Ruta 36, a metros de la multitudinaria Carpa del Mono Yonar, dos vehículos protagonizaron un choque que desnudó, una vez más, el peligro del alcohol al volante. El impacto fue tan violento que las imágenes de los autos destrozados se viralizaron al toque, generando indignación entre los vecinos que volvían de disfrutar el domingo de carnaval.
Fuentes policiales confirmaron lo que todos sospechaban: el test de alcoholemia no mintió y los conductores involucrados circulaban con niveles de alcohol en sangre muy por encima de lo permitido. El siniestro vial, que ocurrió en una zona de altísimo flujo vehicular por la temporada, dejó un saldo de heridos que fueron derivados de urgencia, mientras los peritos trabajaban entre latas de cerveza y restos de plásticos esparcidos sobre el asfalto.
«Es una ruleta rusa, salís de divertirte y te encontrás con esto», comentaban testigos que presenciaron el despliegue de ambulancias y patrulleros en el lugar. La bronca en las redes no tardó en estallar, apuntando a la falta de conciencia y a la necesidad de controles más severos en los accesos a los eventos masivos. Lo que debía ser un cierre de jornada a puro folclore terminó con sirenas, gritos y vehículos que quedaron directamente para el desguace.
Afortunadamente, y pese a la espectacularidad del impacto, no se registraron víctimas fatales de milagro. Sin embargo, el hecho vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad en la Ruta 36 durante el verano. Entre el descontrol y la imprudencia, Rosario de Lerma vivió una madrugada de tensión que pudo haber terminado en luto provincial. ¡Un aviso que no podemos ignorar!



