Un falso cliente recorre comercios del Valle de Lerma con un método tan simple como efectivo: mostrar comprobantes de transferencias falsas y llevarse mercadería en segundos. La modalidad ya encendió todas las alarmas en Quijano y localidades vecinas.
El estafador ingresa a los negocios como un comprador común, pide artículos de alto valor y, al momento de pagar, exhibe un comprobante digital de transferencia. Todo parece en regla, pero el dinero nunca llega. Para cuando el comerciante descubre la mentira, la mercadería ya desapareció. En Quijano, un ferretero logró frenar la maniobra justo a tiempo, cuando el supuesto cliente intentaba llevarse productos por casi $300 mil. Al notar que lo observaban y que las cámaras lo grababan, huyó sin concretar el golpe.
Lejos de ser un hecho aislado, en Rosario de Lerma, El Carril y otras localidades cercanas ya se registraron varias denuncias con el mismo patrón, y las pérdidas acumuladas podrían superar los 2 millones de pesos. La policía investiga si se trata de un delincuente solitario que recorre la región o de una red más amplia que opera bajo distintas identidades falsas.
El caso dejó en alerta a los comerciantes, que comenzaron a cambiar sus hábitos: ahora desconfían de comprobantes digitales, no entregan mercadería hasta que el dinero se acredite y refuerzan la vigilancia en los locales. Entre la bronca y la incertidumbre, la advertencia se repite en todo el Valle de Lerma: la confianza ya no se regala y el “cliente fantasma” sigue siendo el fantasma que nadie quiere volver a ver.



